Bienvenidos a mi pueblo...

Contador de visitas


Estadisticas web

05 febrero 2012

04 febrero 2012

Isaco, el bandoneón y su calandria, firmes; el cielo, presuroso... [HD]



© 2012 DIEGO PETRUSZYNSKI

02 febrero 2012

30 enero 2012

Un nuevo video en cámara rápida: Atardecer frente a la iglesia de Alvear [HD]







Saludos!

© 2012 DIEGO PETRUSZYNSKI
Comenzaron al fin los Carnavales Alvearenses 2012!


Aquí dos álbumes de fotos desde Facebook


☻ Álbum "Primer fin de semana de carnavales 2012 (viernes y sábado)"
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.2761847158892.2122126.1039227302&type=1&ref=notif&notif_t=photo_album_comment


☻ Álbum "Primer fin de semana de carnavales 2012 (domingo)"
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.2761847158892.2122126.1039227302&type=1






☻ Y aquí una nota publicada en el sitio corrientestienepayé.com.ar
http://corrientestienepaye.com.ar/nota-14_Comenzaron-este-fin-de-semana-los-Carnavales-Alvearenses


Que disfruten, saludos!

© 2012 DIEGO PETRUSZYNSKI

18 enero 2012


Irresponsabilidad – Carnavales alvearenses

Hace cuántos años que los carnavales alveaerenses se programan para empezar dos fines de semana antes de febrero, y una semana antes se pospone el comienzo. Hace cuántos años que los carnavales alvearenses salen la primera noche llenos de improvisaciones, con trajes a medio terminar, carrozas acompañadas por sus carroceros para ir sosteniendo las partes durante el desfile y un sonido a medio probar. Hace cuántos años se convirtió todo esto, que no debería suceder, en un “clásico” de los carnavales alvearenses, pregunto.
Y es una lástima, porque todas estas desprolijidades representan una tomadura de pelo, no solo al público local que paga su entrada para disfrutar del espectáculo, sino que también a aquellos que programan sus vacaciones, sus francos y postergan otras cosas para venir a participar de la fiesta más grande que tiene nuestro pueblo.
Enero y febrero son los meses de Alvear y, para mejor, coinciden con las vacaciones de verano. O sea que esta es la temporada óptima para que vengan a dejar su platita los “turistas”, que no son precisamente europeos y japoneses con súper cámaras de fotos como los que van a las cataratas del Iguazú, sino alvearenses mismos, en su gran mayoría, que por determinadas circunstancias viven en otros lugares, ya sea por estudio, por trabajo, por decisión propia. Y qué mejor agasajo se les puede ofrecer a esta gente aparte de los afamados carnavales alvearenses, únicos en su estilo, por su colorido, por su tradición, por su gente alegre. Pero, ¿se imaginan que tanto más lindo serían si se hicieran las cosas responsablemente?
Esta gente que viene de afuera, que se pasa todo un año trabajando en el trajín de las grandes ciudades y que en enero-febrero tienen la suerte de disfrutar de nuestro aire fresco, nuestras siestas de pajaritos y las noches de fantasía, hacen un grandísimo esfuerzo para poder acercarse hasta acá y un esfuerzo aún mayor para irse, una semana después, a lo sumo dos. Y por eso piden con antelación, ya desde mediados de año, en cada llamada telefónica a los parientes y a la radio, siguiendo las publicaciones en Internet, por las redes sociales, preguntando “¿cuándo empiezan los corsos?”. Y qué respuesta se les da... “Parece que el 20 de enero”, “Capaz que el 21”, “No se sabe bien todavía”. ¿Y cuándo se saben bien entonces? El 20, el 21, si no se pudre algún pato.
El año pasado pasó eso, el antepasado también, y el anterior. Y este año, para no perder la racha, se postergó otra vez una semana el inicio de los corsos. Lo que pareciera que no se entiende, por parte de quienes son responsables de llevar adelante el evento –llámese Comisión Permanente de Corsos, comparsas, Municipalidad, Pablito Da Silva, Cococho, Chelo o Jabonete– es que los que se organizaron hace meses, quizás desde antes de que las comparsas empiecen a moverse, para sacar sus vacaciones en la primer semana de carnaval, se van a quedar sin carnaval.
El corso, que tendría que empezar este viernes 20, fue postergado una semana, ¡pero el anuncio de la postergación se hizo 3 días antes! Ayer martes 17 se confirmó. ¿Y los que ya tienen los pasajes en mano? ¿Y los que ya sacaron sus vacaciones y pidieron sus francos para venir? ¿Y los que ya están acá y se tienen que ir este domingo? ¿Que se jodan? Con qué criterio se le toma el pelo de esta forma a toda esta gente, nuestra gente, que tiene la inmensa voluntad de venir a divertirse a nuestro pueblo, de encontrarse con sus parientes, sus amigos, de compartir una noche a pura música, colorido y lanzanieve, alentar a su comparsa favorita y colaborar, colaborar con el pueblo, dejar su plata en el pueblo. ¿Con qué criterio?
“No, lo que pasa es que tal comparsa no terminó la carroza”, “tal otra no tiene listo el samba en re-do”, “la de aquel barrio no terminaron el traje de la reina”. ¿En serio no hubo tiempo suficiente? ¿Acaso cuatro años de postergación de la primera noche de corsos no es un indicio suficientemente elocuente de que programarlos para dos fines de semana antes de febrero es una meta difícilmente alcanzable?
Para definir este tipo de cosas y otras que se asemejan más a improvisaciones demagógicas que a cuestiones logísticas o de mejor ordenamiento del espectáculo –me refiero al proyecto de cambiar el corsódromo de la Av. Hermanos Gómez a un tramo de la recientemente asfaltada Rodríguez Peña, donde aún no hay veredas ni iluminación apropiada, y a veinte días del lanzamiento del carnaval– son cuestiones que bien se pueden definir durante un año entero, instalando el tema en la sociedad y debatiendo concienzudamente.
Por qué esperaron a menos de una semana antes del lanzamiento para decidir la postergación, por qué, si desde octubre-noviembre la subsecretaría de Turismo de la provincia ya organiza los folletos, las webs y toda la promoción de los carnavales correntinos. ¿Cómo se les explica ahora a las autoridades de esa cartera que los corsos se postergaron, cuando la subsecretaria a cargo iba a venir a asistir al lanzamiento de los carnavales alvearenses, que iban a ser los primeros de la costa Uruguay en comenzar? ¿Cómo queda nuestra imagen, justo ahora, al cabo que nos dieron un poquitito de bolilla a Alvear con nuestros carnavales, que nunca eran tomados en cuenta desde la provincia? 
Son cosas que dan bronca, que “pichan”, como se dice por acá. Porque en definitiva, el carnaval y el 10 de febrero son prácticamente las únicas fiestas realmente convocantes que tiene Alvear. De un verano a otro hay, a lo sumo, pequeños eventos en comparación a lo que mueven enero y febrero. Y así y todo no se cuidan las formas, no se cuida la imagen, ¡no hay idea!
Ojala que después que terminen estos carnavales, después de la alegría y algarabía de la fiesta que seguramente va a ser estupenda, refrescante, inolvidable, no nos olvidemos, justamente, de que para el año que viene se pueden hacer mejor las cosas. No nos olvidemos, todo el pueblo, que el verano es temporada de visitas, que hay gente que vive muy lejos y que no le interesa el puterío que sucede aquí durante todo el año, sino que le interesa venir y pasar un buen momento, disfrutar, reír, gastar, e irse contento. A nadie le gusta que le tomen el pelo, tengamos eso en cuenta, por favor.



18-01-2012


* Rectifico: el carnaval del año pasado salió los tres fines de semana de febrero, como estaba previsto. http://www.alvearnoticias.com.ar/preview_diag.asp?ID=2470&TAM=700

© 2012 DIEGO PETRUSZYNSKI

10 enero 2012

Buenas buenas a todos!

Acá les dejo unos links a algunos álbumes de fotos del pueblo que están subidos a mi perfil de Facebook. Los álbumes son públicos, cualquiera los puede ver aunque no sean "amigos" míos, aunque seguramente tendrán que ser usuario y tener iniciada una sesión de Facebook para poder acceder.

Como habrán percibido, la frecuencia de nuevas publicaciones en este blog ha disminuido considerablemente; y es que con la aparición de nuevas plataformas como el Facebook y el uso más cotidiano del celular para acceder a internet facilitan y entorpecen a la vez el contacto. Pido disculpas a quienes se toman la molestia de "bichear" cada tanto este blog para encontrarse con algo nuevo y terminan viendo lo mismo durante meses.

Los invito a todos los amantes de su terruño a agregarme como amigos y así tener un contacto más fluido. Gracias a este blog ya me he hecho amigo de unos cuantos compoblanos esparcidos por el mundo y que me han agregado a Facebook; es un verdadero placer encontrar a tantos alvearenses que se acuerdan de su pueblo! Lo único que les pediría, eso sí, es que me envíen junto con la solicitud de amistad un mensajito privado y me cuenten por donde viene la mano, si son "habitués" del blog o de donde me conocieron. Digo, para no agregar a cualquier spammer o cosa por el estilo.

Espero que disfruten de las fotos, a partir de ahora voy a ir publicando por acá los links de los álbumes nuevos que cree con fotos de Alvear. Saludos a todos, feliz 2012!!





☻ Álbum "Anteúltima noche - Carnavales Alvearenses 2011" http://www.facebook.com/media/set/?set=a.1652199738400.2082698.1039227302&type=1

☻ Álbum "Última noche - Carnavales Alvearenses 2011" http://www.facebook.com/media/set/?set=a.1652380902929.2082709.1039227302&type=1

☻ Álbum "Acto central por el 10 de Febrero (Alvear 2011)" http://www.facebook.com/media/set/?set=a.1641185943062.2081743.1039227302&type=1






© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI

29 julio 2011


Resulta que en Alvear se inició este año la carrera para “profesor de enseñanza primaria” (maestro), y los estudiantes tienen como trabajo práctico hacer investigaciones sobre, entre otras cosas, las historias de ciertas escuelas. Gracias a mi mamá, que anda en ese tema, dí con el dato de que en el libro histórico de la Escuela Provincial N° 602 “Gendarmería Nacional” (antigua Nacional 202), ubicada en Barrio Mitre Norte, se guardaban datos realmente maravillosos acerca de la historia de nuestro pueblo.
Al día siguiente fui entonces a visitar la escuela, bien “cara de loco” como se suele decir. Interrumpiendo la entrevista de estudiantes de la carrera con la directora del establecimiento, me presenté y pedí permiso para ver el libro histórico. Con muchísima amabilidad me lo prestaron y me facilitaron un rincón en donde acomodarme para la lectura. El registro que se tiene allí es realmente invaluable.
Además de contar la historia de la escuela propiamente dicha, el libro arranca con un poco de historia de Alvear. Se comenzó a escribir a finales de los ’40, principios de los ’50, aunque la escuela se creó el 18 de septiembre de 1918 en lo que en ese entonces pertenecía más al paraje Pancho Cué que a la periferia Alvearense. La ruta provincial 40, camino que unía los pueblos de la zona, cruzaba a aproximadamente 1 km. de la escuela, y ésta quedaba a unos 3 km. del centro del pueblo. Recién en el año 1972 se habilita el pavimento de la ruta en su nuevo (actual) trazado, lo que acerca no sólo a la escuela sino que interfiere decisivamente en el desarrollo del barrio.
Lamentablemente, las plumas y las manos que escribieron las primeras páginas de este libro fueron varias, y los fragmentos no están firmados y no pude deducir con veracidad quienes son los autores de cada uno. De todas formas, aquí les transcribo algunos pasajes con aportes más interesantes y bastante clarificantes sobre la historia local, aunque no dejan de ser una “campana” más, versiones de los hechos contadas desde otra perspectiva y sobre todo otro contexto.
Ahí va entonces...

“En cumplimiento de disposiciones superiores inicio el “Libro Histórico” narrando lo siguiente, cuyos datos me han suministrado antiguos pobladores de este pueblo.
Allá por el año 1864 no existía nada de lo que hoy es el pueblo de Alvear; la pequeña población, mejor dicho caserío, se agrupaba en el puerto frente a la ciudad brasileña de Itaquí, pero las crecientes periódicas del río Uruguay obligaban a los pobladores a abandonar sus viviendas, las que eran totalmente destruidas por las aguas. Entonces, en vista de este inconveniente que era un obstáculo para el progreso de una población y la tranquilidad de sus habitantes, las personas más caracterizadas, entre ellas un señor Hidalgo que era comerciante, resolvieron establecerse definitivamente en un lugar que no les molestaran las aguas. Hecho esto todo era campo y naturaleza, surgió la idea de fundar un pueblo, pidieron autorización al gobierno para delinear las calles y dividir los terrenos.
           Estos fueron adquiridos poco a poco por los pobladores, los que fueron edificando sus casas.
           La primera casa de material edificada existe aún, se encuentra a una cuadra de la plaza 9 de julio, en la calle Centenario, esquina Eladio Hidalgo, que fue propiedad del señor de este nombre y hoy pertenece a sus descendientes.”
//
          “En el año 1872 un médico italiano de apellido Lobatti en gira de estudios se estableció con otros compañeros en Itaquí (Brasil) haciendo también viajes profesionales a Alvear.
Pronto adquirió gran fama y clientela, pues hizo buenas curas y gratuitamente, en detrimento desde luego de los médicos brasileños establecidos en Itaquí.
           Como la actuación profesional del médico italiano molestaba y perjudicaba a los médicos brasileños, se estableció entre ellos una gran rivalidad siendo causa de algunos incidentes.
           En uno de los viajes se encontró el doctor Lobatti con uno de sus rivales en el puerto de Alvear donde se produjo un serio incidente al encontrarle el médico brasileño a Lobatti que trabajaba sin autorización, fue agredido por este. Regresó el médico brasileño a Itaquí y dio cuenta del hecho a las autoridades de la marina brasileña las que solicitaron inmediatamente de la Comisaría de Alvear, la entrega del médico italiano, a lo que se negó esta. En vista de la negativa de las autoridades argentinas locales, el comandante de la escuadra, con el objeto de intimidarles, ordenó el bombardeo de Alvear, el cual en esa época era pequeño y poco poblado. Varias balas cayeron en diferentes puntos de la localidad, sin causar prejuicios ni víctimas.
          Una de las balas se conservaba en la Comisaría local, otra fue llevada por el señor F. Sussini a M. Caseros. Se cree que este suceso haya motivado alguna declaración diplomática entre el gobierno brasileño.
          De este episodio no existe ningún documento en la localidad, únicamente los relatos de antiguos vecinos de este pueblo.”
//
“Pancho Cué, 1° Sección Rural del distrito de Alvear, Dto. de San Martín, Provincia de Corrientes, comprende los terrenos ubicados entre los siguientes puntos:
Por el norte hasta los campos de Meyer y bañado Santa Rosa, Este y Sur vía del Ferrocarril Gral. Urquiza y Oeste río Aguapey.
La variedad de sus tierras, malezales, llanuras, los más y cuchillas hacen que también sean variadas las actividades de la población en las distintas épocas del año aunque la poca fertilidad de las mismas no permite el arraigo definitivo del agricultor. En varios lugares y en sucesivas oportunidades, criollos y extranjeros venidos al paraje, iniciaron plantaciones de citrus alentados por las excelentes condiciones superficiales de sus tierras. En el transcurso de los primeros cuatro años o cinco, el desarrollo de las platas era exuberante y hacía cifras en ellas lisonjeras esperazas, pero luego al profundizar sus raíces y alcanzar la “greda” inapta para todo cultivo, comenzaba la pérdida de vigor que al transcurrir los eses hacíase más visible y así al cabo de poco tiempo esas quintas que fueron la ilusión del chacarero se convertía en desesperanzas y desconciertos. En esa forma resultaron vanas las fuerzas de quienes en la tierra procuraron sus arraigos y justifica el éxodo de las familias hacia las ciudades donde sus múltiples actividades son una promesa para el futuro.
En la actualidad el elemento de trabajo se desempeña como jornaleros en las colonias arroceras de la zona, y en muchos casos a fin de hacer más provechosas peculiarmente la época de cosecha, hacen trabajar a los hijos menores.
Cuenta esta población con tres escuelas: Nacional N° 377, Provincial N° 124 y la Nacional 202.”
//
“Pancho Cue, Marzo 20 de 1950
Paraje ubicado en el Dpto. San Martín, Dto. Alvear, sobre la margen izquierda del Río Aguapey, abarcando una extensión aproximadamente de mil ochocientas hectáreas.
La variabilidad de sus terrenos hacen en ella posible la explotación de colonias arroceras y citrícolas con preferencia, habiendo plantaciones reducidas de todo tipo que producen lo necesario como para que la población obtenga en la zona los elementos más imprescindibles para su alimentación.
Existieron en el paraje hasta no hace mucho tiempo, montes de relativa importancia pues si bien en ella eran escasas las “maderas de ley” producían suficiente leña como para abastecer a la población de Alvear, constituyendo con ello su principal comercio.
Hoy están extinguido casi por completo debido al consumo continuo de las calderas de las arroceras y el abandono de los propietarios al no iniciar a su debido tiempo la reforestación que corresponde.
Las planicies y cuchillas inmediatas al Aguapey presentan al viajero un panorama de singular belleza, que se luce más visible e impresionante en época de las crecidas del río de referencia.”
//
“Origen del nombre: A estar a la referencia del Sr. Juan Gutiérrez Elizalde, Vice Cónsul del Brasil, en el año 1767 cuando la expulsión de los jesuitas, un señor llamado Francisco Gutiérrez (Pancho), que vivía aproximadamente al pueblo de Yapeyú, acompañado de dos hermanas, Mónica y Dolores Gutiérrez, llegó a la zona trayendo cierto número de ganado vacuno ubicándose donde hoy es la chacra N° .... que equivale decir la parte más o menos céntrica del paraje y en ella levantó su rancho, que entonces significaba el casco de la futura estancia. Pese a todo el entusiasmo con que se inició en sus tareas, Don Pancho Gutiérrez no conservó la nueva residencia por insinuación de sus hermanas que vivían atemorizadas con los bramidos de los tigres y se trasladó a la vecina orilla (Itaquí, Brasil) transportando casi la totalidad de la hacienda.
Desde entonces muy pocas veces volvió a visitar su casa, pero dejó su nombre al paraje.
”

© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI

15 junio 2011

Legado agrotécnico


Creábamos vida, eso hacíamos. Nuestra huertita en la escuela era eso, era la práctica de crear vida. Pero huertita, una forma de decir: una hectárea ya es una huerta.



A principio de año ya nos habíamos atracado con esa huerta. A azada y pala, a carpir las malezas primero y a dar vuelta la tierra después. Eramos chiquitos, menudos. Muy quejosos, pero laboriosos. Eramos estudiantes de secundaria, pero eso, eso que estábamos aprendiendo, era una profesión.


Primero hicimos el almácigo, los primeros cinco tablones hechos totalmente a mano, con herramientas manuales, con esfuerzo propio. Para muchos de mis compañeros no era algo fuera de sus costumbres, para mí, era una novedad inmensa.


Levantamos los tablones -que son los sectores de suelo donde se van a desarrollar las plantas- uno a uno, mirando, preguntando, aprendiendo, sudando. De siete y media de la mañana hasta casi las once. Agachando el lomo como se suele decir. Abonando a carretilla, con abono vacuno bien curado y desinfectado, por supuesto. Para ello la pila de estiercol pasa más o menos un mes cubierta con un plástico trasparente, así se fermenta, levanta temperatura y se cocina. Sólo cuando pierde por completo la temperatura en el centro se lo puede usar para abonar el suelo.


Uno empujando la carretilla, otro con la pala, arrojando el abono al tablón, y un tercero con la azada, mezclando bien ese suelo, para que quede bien suelto, sin terrones, esperando el paso del rastrillo para emparejarle la superficie y sacarle las piedras y restos de raíces de malas hierbas.


Cuando sembramos las primeras semillas, semillitas, pequeños puntitos que entraban de a miles en una palma, no podía dejar de pensar que eran miles de plantitas allí concentradas. Miles de kilos de verduras, de alimento, alimento para el mundo, sostenidas en una sola palma, la palma de un niño, de un alumno.


Para la siembra, se sostiene un puñado de semillitas, de lechuga por ejemplo -diminutas cascaritas negras-, con una mano, y con el filo de la otra mano, recta de la muñeca al meñique, como preparada para un golpe de karate, se va marcando un surco a lo largo del tablón. No más de un centímetro de profundidad, no más, no tanto. Cuanto más honda está la semilla, más tardará en emerger. Pero me era difícil calcular cuán profundo debía ser el surco; era la primera vez que lo hacía. Y en ese surco se van depositando a chorrillo las semillas. A una velocidad y una soltura pareja, constante, para que no hayan lugares con mayor concentración que otros, para que la competencia a la hora de germinar sea pareja -si la distribución es equitativa, solidaria, todas tienen chances de emerger-. Y una vez depositadas las semillas a lo largo de todo el surco, se lo tapa con un suave barrido de manos, como arropando la semillita en su cuna, a la espera de su nacimiento. Y sobre esto, una suave regada con regadera, de gotas bien finitas para no crear cráteres que destruyan el prolijo manto que cubre a la semilla y así dejarlas al descubierto, o sacarlas de su lecho.


Lechuga, acelga, zanahoria, cebolla, remolacha, repollo, rabanito, achicoria, ajo, cebollita de verdeo, perejil, apio, habas; sembramos de todo y mucho más. Sembramos futuro: aprendimos. Todos los días, temprano, a veces ganándole al sol, murmurando vapor, rompiendo con una varita el hielo que se formaba en la superficie de los charcos, crudo invierno. Curvando las espaldas con la azada puesta entre las manos y el suelo, picándolo para que a las plantitas les fuera más fácil arraigarse a la hora del trasplante. Trabajando, infantiles aún, trabajando para aprender. Y con todo gusto.


Mientras tanto, en el almácigo, un riego suave por la mañana y otro por la tarde. Los tablones se cubren con un colchón prolijo hecho de paja, que saliamos a machetear a los costados de la huerta. De esta forma, la superficie del tablón queda protegida de la erosión del viento y del agua.


Y nos tocó ver germinar una planta, encontrarnos de un día para el otro con una hojita, con una única hojita que asomaba tímida en el suelo, comenzando su emergencia, una hojita por semilla. Hojitas diminutas, finísimas, tiernas y frágiles, que rompen con fuerza inaudita la costra superficial de tierra que las separa del mundo exterior. Comienzan a emerger. Un espectáculo verde, un tapiz vivo, como esas alfombras felpudas, suaves como una nube, pero de vida. El asombro de ser parte día tras día de la vida de una hojita, que luego se transformará en dos, y luego en tres. Semanas de cuidado, de riego y cariño, de limpieza de malezas, escarificado, control de plagas. Semanas de ver desarrollarse todo un mundo a partir de un granito del tamaño de la cabeza de un alfiler: de una semilla.


Entonces era hora del transplante, de llevar esa delicada plantita, tres hojitas y una radícula, al tablón definitivo, su último suelo. El transplante es sistemático: en una mano se sostiene un puñado de plántulas, mientras que con el índice de la otra mano se hace un pocito en el tablón -siguiendo un líneo-. Se toma una plantita y se mete la pequeña raíz en el pocito, y se preciona con las yemas de los dedos pulgar, índice y anular -de ambas manos- unidos, formando un pico, sin undir mucho cuidando que las hojas no toquen la tierra. Finalmente, se hace una pasada con la regadora, hechando un chorro de agua al costado del líneo y cuidando de no mojar las hojas -fundamental-. Allí se desarrollarán las plantas hasta el momento de la cosecha, momento de sacarles provecho.



Un día, lo que era una leve meseta de quince centímetros de alto por ochenta de ancho y diez metros de largo, color tierra en su totalidad -el tablón-, comenzó a teñirse, a colorearse de verde.
Día a día, semana a semana, de riego y cuidados, veíamos crecer las hojas, engrosarse los tallos, bulbos y tubérculos, llenarse las vainas, veíamos a la naturaleza en acción, al servicio del bienestar humano, sintiendo cómo la vida se trasnformaba entre nuestras manos.


Participamos no solo en el ensamblaje de una cadena, sino que lo hicimos también en la forja del primer eslabón. La curiosidad de ver, mirar, observar, prestar atención: humanizarse. Despertar los sentidos, fascinarse, analizando un producto venido del suelo, de la tierra, de abajo, de un lugar en el que todo empieza y todo termina, del que algún día nosotros también formaremos parte y del que ya forman parte nuestros antepasados.



Yo me fascinaba pensando en cómo se originó el universo, a través de una semillita quizás, una semillita de qué. El mismo proceso que se repite en una infinidad de matices, de géneros, en todos los seres y en todos los elementos. Algo que se forma porque primero hubo algo más. O algo menos. Las combinaciones de la naturaleza para crear lo que solo ella puede.


Trabajar la tierra, tan atrasado que puede sonarle a algunos, tan repugnante a otros. Oficio que se relaciona con los pobres, con los incultos, los del campo; y con los ricos, los poderosos, los del campo. Trabajar la tierra, ni más ni menos. Producir vida, el primer eslabón del combustible de todo ser: la comida.

Cuando el hombre descubrió la agricultura dejó de ser nómade, se asentó, fundó ciudades. Qué ironía pensar que la ciudad, muchas veces considerada la antagonista del campo, no sería tal sin este último. El agro es el orígen, y sin embargo "el futuro está en el agro", nos decía una profesora. Y un profesor agregaba que, aprendiendo a trabajar la tierra, "el día de mañana podemos pasar de todo, menos hambre".


Aprendí que con voluntad, esfuerzo y pasión por lo que uno hace, el futuro nunca puede ser desalentador.




BlackBerry® de Personal, tu mundo en tus manos.

© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI
















28 abril 2011

Una visita a uno de los ejemplos de "industria" que tenemos en nuestro pueblo: la Granja Apícola Stella Maris. Es un emprendimiento 100% alvearense, llevado adelante por el señor Héctor Omar Araujo y su familia.

La Granja queda a escasos 4 kilómetros de la ciudad rumbo a Santo Tomé, sobre la ruta nacional 14. Desde este rinconcito correntino se extrae la miel que endulza quién sabe cuantas preparaciones en, por ejemplo, la lejana Alemania, a donde se exporta.

Un lugar imperdible si pasa por Alvear, no solo por su paisaje, su importancia, su complejidad, sino más que nada por lo "macanudo" que son sus dueños, que con gusto atienden a turistas y viajeros de todo el mundo.

Espero que les guste, hasta la próxima.


Contacto: granja_apicola@hotmail.com
En Facebook: http://www.facebook.com/profile.php?id=100001652801982&sk=info
Celular: 03772 15454124
Ruta Nac. 14 Km. 605
Alvear - Corrientes

© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI

06 enero 2011

El cielo de Alvear sobre la avenida Isaco Abitbol, desde mi vereda.
Es cortito, espero que lo disfruten.
Suerte!



© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI

02 enero 2011

- “Nos quieren imponer una cultura ajena a nuestro tradicional estilo de vida”.

- ¿De dónde sacaste eso?

- Ahh, de la tele... jejeje. Pero es lo que quieren hacernos, es exactamente lo que están tratando.

- ¿Quiénes?

- La municipalidad, la Dirección de Tránsito, los viejos esos que están al pedo.

- Ahh, “ellos” están al pedo... ¿Y por qué quieren hacer eso?

- Y no sé, de tanto que no tienen nada que hacer.

- Mirá vos. ¿Y qué hacen, por ejemplo?

- Y esto que vinieron a inventar ahora, de hacer mano única. ¡Ganas de joder!

- Ehh... ¿Y no te parece bien a vos eso?

- Y no, si es al pedo. Aparte te hacen salir por calle de tierra, te ensucias todo, te ensucia la moto, los autos, una porquería. Y encima joden con el casco también ¿para qué puta el casco? Si es al pedo eso, no se puede tomar tereré con el casco; tras que caliente encima, molesta.

- Ahh... Y sí. Pero vos tenés que pensar que en caso de accidente...

- ¡Pero qué accidente! Si cuándo hubo accidente acá. Dos o tres nomás. Y para colmo le ponen a los inspectores esos a romper las bolas, ya bien que le cagamos a palo a uno y se dejaron de joder.

- ¿En serio hicieron eso?

- ¡Y más vale! Para que aprendan... ¿No viste que hoy no estuvieron? Le agarramos a uno y le dimos una buena paliza, y ahí le sacaron a todos.

- ¿Y será que no los van a poner más?

- Y ojalá, y se dejan de joder ya. ¿No se dan cuenta que nosotros no queremos eso? Fijate que la noche de Navidad ya le agarramos como era antes la avenida, para los dos lados, y la de Año Nuevo también. ¿Quién nos va a decir algo? ¡Que se animen! Si nosotros somos los que ocupamos la avenida.

- Pero mirá que hay una Ordenanza Municipal para lo de la mano única, no es así porque sí nomás.

- ¡Pero qué puta me importa la ordenanza! Si ya te digo, es al pedo. Nosotros vamos a hacer lo que queremos, como siempre fue. Ya te digo ya, no nos van a hacer cambiar, es al pedo. Nosotros somos “la Resistencia”.

[Para que vos veas... No es fija cuando se quiere ir en contra de la "idiosincrasia"]


© 2011 DIEGO PETRUSZYNSKI

31 diciembre 2010

Sobre el filo del año, y de la década, un videito más de paseos por Alvear. Esta vez, hacemos la trilla (ya que el camino está obstruido y no parecen haber intenciones de desobstruirlo) hasta el tan recordado balneario "El Puntón", sobre el río Uruguay.
Perdón a los seguidores por el lapso tan prolongado de tiempo entre esta y la publicación anterior, espero poder reparar esa ausencia de material durante este verano que se perfila bastante prometedor.
Muchas felicidades a todos, les deseo un próspero 2011 lleno de alegrías, emprendimientos, experiencias y momentos únicos. Un abrazo grande para todos, nos vemos en la segunda década del tercer milenio... Suerte!


© 2010 DIEGO PETRUSZYNSKI

29 agosto 2010

SOÑAR QUE SE PUEDE

La estaba esperando sin esperarla. Solo para mirarla, y dejar de mirarla cuando me mirara. De pronto sale y se para a un costado de la puerta de la facultad. Yo la empecé a apreciar desde el otro lado de la calle. Esbelta, modesta con su metro ochenta que para nada la incomoda; libre. Cabellos castaño claro, ondulados, que caen hasta cubrirle los hombros. Anteojos rectangulares con un grueso marco negro le daban el último pincelazo a la obra de arte que significaba su rostro.
Ya la había visto antes, en la clase de informática. Y luego, en historia, hasta se acercó a mí para hablarme. No lo podía creer. Había acabado la clase, yo aún sentado en mi banco guardaba mi carpeta, cuando ella se cruza desde el otro lado del salón, apoya sus palmas en la tabla de mi pupitre y clava su mirada en la mía. Creo que mi rostro se desboronó y se rearmó mil veces en un suspiro aspirado, en un segundo. Y me habló. Movió sus labios a escasos veinte o veinticinco centímetros de mi timidez. Me dijo: "disculpame, ya nos habíamos visto en informática. ¿Sabés si tenemos clases de nuevo este jueves?". Por suerte reaccioné al instante, no se notó el asombro, creo. Alcancé a contestarle que no sabía, que creía que no. "Afuera en el pasillo están pegados los horarios" le dije inclusive.
Ahora lo pienso y me dan ganas de sepultar el cadáver de la caballerosidad que asesiné con esa respuesta. Pero ya está. Me agradeció y se fue. Se fue sonriendo, pero intuyo que siempre lo hace. Seguramente es feliz. Tan breve fue el cruce que quizás no alcanzó la categoría de "primera impresión". Eso espero.
Yo la seguí mirando sentado en el murito de la casa de enfrente a la facultad. Ella mira hacia ambos lados de la calle, y se decide a cruzar. Parece que se dirige hacia mí, qué hago. ¿La dejo de mirar? ¿Cuando termine de cruzar la calle quizás? Así si se da cuenta, piensa que la estoy cuidando. ¿Y si en realidad viene porque justamente la estoy mirando? Mejor apunto mis ojos al suelo un rato, como buscando algo. ¿Que es muy obvio de todas formas? Bueno, saco el celular entonces. Hago que leo un mensaje. Sí, eso está bien. Quizás ni siquiera viene hacia mí. Seguro que solo cruza la calle para saludar a alguien más, o porque quizás simplemente ese sea el camino a su casa. ¿Se estará yendo a su casa realmente? O se estará yendo a lo de alguien más. ¿No se estará yendo a lo de su novio, verdad? ¿Que tiene novio? Sí, seguro que sí. Es imposible que no tenga novio siendo lo que es. Y aunque no lo tuviera, ¿me serviría de algo? Jamás me atrevería a decirle algo interesante. ¿Qué soy para ella? Nada. No le puedo ofrecer nada, ni siquiera sé lo que le puede llegar a interesar. ¡Si ni siquiera sé su nombre! ¡Por qué no presté atención a su apellido cuando tomaron la asistencia! Mejor ni intentar, mejor no molestarla. Que no pierda su tiempo, seguro que alguien más digno ya la pretende y logrará seducirla.
Terminó de cruzar la calle. ¡Oh no! Realmente viene hacia mí. !Por qué! Ojala que salude a alguien que está a mis espaldas, como tantas veces me sucede. Dios mío... Se puso en frente mío.
- Hola, disculpá, ¿Sabrías decirme si ya están los apuntes de informática en la fotocopiadora?
Me vino a hacer otra consulta académica. ¡Que suerte! ¿Y qué le respondo? Creo que sí, que están las fotocopias. ¿Y si le respondo y se va, y no me da tiempo a recavarle más información? ¡Ya sé! Ya sé que decirle para averiguar algunas cosas.
- Ehmm... Creo que sí, que están. Mi novia me dijo que ya los sacó.
Es perfecto, le respondí algo que a ella le sirve, le fui útil, y a la vez tiré un anzuelo. Si ella cree que tengo novia, no creerá que estoy desesperado por ella y no se sentirá intimidada. Es más, le dará curiosidad y me preguntará instintivamente: ¿tenés novia? Será redundante pues me preguntará algo que ya le respondí. Su insistencia me demostrará que está interesada en mí, y eso la pondrá nerviosa, lo que me terminará de confirmar su interés. Entonces cuando me lo pregunte yo inmediatamente le voy a contestar que no, y le voy a preguntar a ella si tiene novio. Y en el fulgor de la pregunta y repregunta, de la entrevista rápida, ella no tendrá tiempo de meditarlo y me lo dirá sin rodeos. ¡Sí, es perfecto!
- Ah, bueno, las voy a sacar. Muchas gracias...
¡Mierda! ¡No funcionó! No me hizo la repregunta de que si yo tenía novia. Lo arruiné todo. Ahora cómo lo arreglo... Bueno, si soy sincero quizás logre conmoverla. Sí, la sinceridad puede lograr eso. Se dará cuenta de que soy débil, inexperto, pero honesto.
- Perdoná, antes de que te vayas. En realidad esperaba otra actitud de tu parte. Es que yo no tengo novia, nunca tuve. Te lo dije porque esperaba que vos me volvieras a preguntar si yo realmente tenía novia para responderte que no, y en seguida preguntarte a vos si tenés novio, ¿me entendés?
Soy un estúpido. El rey de los estúpidos. ¿Como pude decirle una sarta de idioteces como esas? Listo, ya me gané la corona de la humillación por el resto de la carrera de periodismo. ¿Qué hace? Se ríe... ¡Por supuesto! Cómo no se va a reír si acabo de decir la madre de todas las estupideces. Eso me pasa por creer en mis propias teorías. ¿¡Como pude ser tan imbécil para violar mi propio off the records!? Fue como si el puente entre la mente y la lengua se hubiera transformado en un teletransportador que no dio tiempo a repensar lo que pensaba.
- ¡Jaja!, ¡que gracioso que sos!
Un momento... Eso no fue burlón. Eso fue tierno. En serio le causó gracia. ¡Hasta parece que le gustó! ¿Y ahora? ¿Cómo sigo?
- Bueno, ¡gracias! Disculpame si te incomodé, es que a veces siento como que no tengo nada para hacer y me pongo a imaginar situaciones absurdas. Y de vez en cuando una de esas situaciones se me escapa del plano imaginario al plano real.
Me parece que complejicé demasiado el asunto. Y hablé demás otra vez. Va a creer que soy un loco.
- ¿En serio? Wee... ¡Qué loco!
Sí, yo sabía. ¡Dijo loco! Pero, ¿lo habrá dicho por la situación o por mí? O sea, ¿qué loco todo esto, o qué loco yo? Bueno, ¡no importa! No está enojada, sigue contenta, ¡y sigue acá!
- Sip... Me suele pasar. Pero al final, ¿tenés novio?
Bueno señoras y señores, esa misma piedra se ha de estar haciendo polvo de tantas veces que este humano la está golpeando. ¿Qué, no puedo evitar salir de un momento incómodo sin entrar en otro aún peor?
- Sí, si tengo.
¿Viste? Ya lo sabía yo... Desde antes de que cruce la calle. Lo sabía y sin necesidad de haber hecho todo este circo. ¡Me hubiera ahorrado toda esta vergüenza con sólo haberle dicho: "sí, están las fotocopias"! Ya no hay forma de acabar esto sin transformarme en el monumento andante a la payasada. Trataré de recuperar lo último de dignidad que me pueda merecer.
- Uhh... Perdón entonces...
Y sí, ¿que más le puedo decir? "Tomá, este es el número de unos matones, aquí te dejo cien pesos, por favor contratalos por mí así no te ensucias las manos vos al hacer justicia y extinguir este bagazo de persona que se encuentra ante vos. Es el último favor que te pido". No, tanto no le puedo exigir...
- Jaja... No hay problema.
Y no, qué problema va a haber. Ninguno. Si vos sos una chica normal, que puede tener todo lo que quiere con sólo salir y encararle a la vida. Si a vos la vergüenza ni te roza. No como a mí. Que estoy media hora parado afuera de la farmacia juntando fuerzas cada vez que me tengo que comprar una maquinita de afeitar. Por culpa de esta timidez absurda que me controla, y que cuando se le ocurre no mostrarse por un instante, le da paso a la desubicadez que ya habrás conocido, que me hace cometer una bestialidad nunca antes imaginada como la que acaba de pasar. Nooo, qué problema va a haber. ¡Por favor! Pero por lo menos tenés la grandeza de no martirizarme aún más, de tomártelo con humor y simpatía. Aunque seguro luego le estarás contando a tus miles de amigas y amigos sobre el papelón que se mandó este chico. Y está bien, estás en tu derecho, es lo que cualquier persona normal haría. Pero vos por lo menos ahora no te me burlás. Eso te lo agradezco. Y ya que te tengo confianza te lo digo todo.
- Bueno. La verdad es que esperaba a que me dijeras eso, pero estaba más preparado por si acaso me decías que no tenías novio. En ese caso pensaba preguntarte... No sé... Si saldrías a tomar algo, por ejemplo.
¿En serio le hubiera preguntado eso? ¿De donde saqué semejante cosa? A veces la mente y la lengua se comportan como dos órganos autónomos; una traiciona a la otra y viceversa, sólo para reírse del idiota que pone la cara.
- ¡Uhh! ¿En serio? ¡Me encantaría! Jaja... En realidad no tengo novio, te estaba cargando nomás, como lo hiciste vos, jajaja.
¿Peeerrrdón? ¿Y eso, qué significa? Se hizo la graciosa con migo. ¿Vieron? Yo sabía que era perfecta. Bella, sociable, estudia periodismo igual que yo, ¡Y buen sentido del humor! Definitivamente es demasiado para mí. Sí, demasiado, no me la merezco. Seguro que no. Pero, ¿y si me animo y desobedezco un poco a la lógica? ¿Y si voy un poquitito nomás en contra de las leyes universales? No creo que pase nada. Tan trágico no puede ser. No se acabará el mundo por un sólo chico introvertido que se animó a más. Bueno, aunque como va mi suerte... Quizás yo sea el culpable del fin del mundo. Pero qué estoy diciendo, ¿cómo puedo creer que tengo ese privilegio también? Bueno, me había dicho que no tenía novio, ¿o sea que la tendré que invitar? ¿Y ahora?
- ¡Jaj! Qué aparato que sos... Bueno, entonces, ¿saldrías a tomar algo?
- !Sí! Por supuesto... ¿Adonde querés ir?
- Y... Ni idea. Nunca hice esto, pero... No sé... Digamos, ¿a la peatonal? ¿Después de clases?
- Dale, me encantaría... Y vos, ¿cómo te llamás?
¡No lo puedo creer! ¡Está saliendo todo bien! Se parece mucho a alguna de esas tontas películas americanas de adolescentes, pero va todo bien.
- Ehmm, mi nombre es...
¡Momento! ¿Qué es ese ruido? ¿Una alarma?
- ¿Sí?
- Que mi nombre es...
Sí, parece una alarma, ¿pero por qué tan fuerte? ¿De donde viene? Pero si se parece a la alarma de mi despertador... ¡¿Mi despertador?! ¡No me digas que todo esto fue un...!
- Sueño...
Sí, me acabo de despertar. Estoy sentado en la cama, son las siete y media de la mañana, tengo facultad a las ocho.
¡Un sueño fue todo esto! El harakiri hecho con un cuchillo de broma. Ya me lo había dicho una vez mi amigo de la secundaria: "el poder de la mente es superior a todo, sueña que puedes y podrás". Si, ojala. Lástima que su teoría se comprobó cuando soñó que orinaba un árbol en el campo, y se despertó todo mojado. Soñó que pudo, y sin darse cuenta estaba pudiendo. Por lo menos mi sueño fue más digno. Más pulcro, mejor dicho.
Yo sabía que era demasiado bueno para ser verdad. Tendría que haber intuido que sólo mi inconciente sería capaz de imaginar una situación tan utópica. ¿Yo, invitando a una chica a tomar algo? ¿Donde se ha visto? Esto me pasa por querer salirme de mis cánones. Las cosas son como son, no soy Superman para andar cambiándolas a mi antojo. Al menos en el mundo real, en el imaginario no hay problema. Pero ahora me quedó la congoja de ese mundo imaginario. ¡Por qué tanta crueldad con migo mismo! Bueno... Es la vida que me tocó. Mejor bajo a desayunar así no llego tarde. Retomemos la rutina.
Listo, llegué ocho menos cinco, tengo tiempo de sentarme un rato en el pasillo hasta que entre la profesora de sociología. "Buen día, buen día", "¿todo bien? Sí, como siempre..." ¿Será que le cuento a mi amigo lo del sueño? No, mejor no. Se va a reír y además me voy a sentir incómodo si está al lado mío sabiéndolo cuando ella entre a la facultad.
Está entrando la profesora, vamos a clase. ¿No vino ella? Ahh, cierto, en sociología no la tengo de compañera. Bueno, igual no me serviría de nada verla hoy. Ni hoy ni ningún otro día.
Terminó la clase, es casi medio día. "Bueno chicos, nos vemos mañana". "¿Qué me vaya con ustedes a almorzar?", "No, así está bien, tengo que estudiar lo de Taller de Competencias. Gracias de igual forma, nos vemos mañana". Bueno, por lo menos tengo amigos. Tres o cuatro pero son fieles. Mejor me voy al departamento a ver qué almuerzo y agarro esos libros que no terminan nunca.
¿Eh? ¿Ya son las siete? ¡Me pasé toda la tarde leyendo! Le mando un mensaje a mi amigo a ver qué está haciendo, si no quiere salir un rato a la costanera. "Sí vení que no estoy haciendo nada". Listo, voy para allá, ya está anocheciendo, mejor llevo mi campera.
Un mensaje: "Esperame en el parque que ya paso por allí y vamos a la costanera". Bueno, justo ya estoy acá me siento un rato en ese banco y ya ha de llegar él.
Pero, esa que viene allí, ¿no es ella? Sí, parece que es ella, recién sale de la facultad. ¡Qué hermosa que es! Caminando así, sosteniendo sus libros a la altura del pecho con la mano derecha, y la izquierda que acompaña el ritmo de sus pasos, que escena perfecta. ¡Uy! Va a cruzar en frente de mí. No me va a ver, ya es de noche. ¡Me vio! ¡Y sonríe! Me va a decir algo...
- Adiooós...
¡Me saludó! ¡Existo para ella aún fuera del aula! Qué le respondo... Y sí, tengo que saludarla yo también. ¿Qué más?
- ¡Chau!
Sí, chau... Me despido... Si tan sólo supiera ella, lo bien que actuó dentro de mi mente. ¿Para qué la sigo mirando? Si se está yendo, y yo con estos ojos de perro hambriento. ¿Eh? ¿Quién chistó? ¡Ahh! Es mi amigo, del otro lado del parque. Ojala que no me haya visto mientras la miraba. "¡Ahí voy!"
- Qué hacés, ¿todo bien?
- Hola, sí, todo tranquilo...
- ¿Qué hiciste hoy? ¿Ningún chisme?
Y qué le puedo contar...
- No, no sé... No pasó nada, como siempre nomás.



BlackBerry® de Personal, tu mundo en tus manos.

17 agosto 2010

MAL ASOMBRADA

Fue más que un grito, un alarido, fue femenino. Salimos todos al patio a ver qué era y nuestro compañero Gastón del tercero "C" estaba petrificado, parado en la puerta del baño de las nenas, mirando hacia adentro. Dos chicas de cuarto grado lloraban y berraban de espanto.
- ¡¿Pero qué pasó?! -repetía desesperada la señora Norma con su voz de tiza y cigarrillos-.
- Las monjas, las monjas... Allá en el fondo -sollozó Gastón mientras las chicas reforzaban su llanto con cada palabra.
- ¿Pero qué pasa? ¿Qué monjas? -Insistió la maestra-.
- ¡La sangre! ¿no ve la sangre chorreando por la pared al fondo del baño?
Y la escuela entera cayó en el susto. Desesperación de los crédulos y astucia de los incrédulos. De inmediato se alzó un murmullo como polvareda en baile de rancho. Nos mirábamos entre todos, todos chiquitos, caras que variaban entre desconcierto, pánico, risas de nervios. Algunos, y principalmente algunas, ya se secaban las lágrimas con el guardapolvo.
- Mirá gurí –le dijo la señora Norma mientras levantaba su palma a la altura de la cara- más vale que dejes de inventar porque o sino...
- ¡Pero no señora! Si yo las vi. Venía por el pasillo y miré para adentro, y allá estaban, en el fondo, chorreadas de sangre- intentaba explicar Gastón, el bien llamado "más terrible de la escuela".
- Bueno bueno, no pasó nada, vamos para adentro –nos apuró la señora Marisa y nos llevó al aula de nuevo, y así cada maestra con su curso.
¿Qué era eso de la monja? ¿de la sangre que se escurría por la pared del fondo del baño de las mujeres? Era parte del folklore de mi escuela primaria, la más "mal asombrada" del pueblo.
Eso ocurrió poco antes del último recreo. Volvimos al aula y la maestra intentó retomar la clase. Pero ya no hubo sujeto que nos haga entender el predicado. Era todo un alboroto. Se escuchaba clara la voz de la señora Norma, de turno esa semana, que desde el patio mandaba a los alumnos a clase.
-Y vos Gastón: a la Dirección –sentenció.
Gastón no era alguien de fiar, no era de los que contaban toda la verdad, y sus travesuras eran de las más ingeniosas, siempre. Esa vez, se ve que había sabido de algo, se instruyó con un poco de historia. Alguien le habría contado sobre la leyenda que asombra a la escuela. Él había arribado ese año a la ciento veintitrés, pero al año siguiente ya se cambió dos veintiséis. Era de esos chicos... poco durables.
Se calmó un poco el bochinche en el patio, cada grado volvió a su salón. Pero dentro de cada salón la cosa era distinta. Era todo duda, temor y asombro.
-Cuéntenos señora, ¿qué es eso de las monjas y la sangre? – preguntó uno de los que se sentaba en la primera fila.
Como si algún alumno no supiera de qué se trataba. Era sobre una de esas leyendas que se transmitían en los patios, mientras se jugaba a la bolita por las canaletas de los baldosones, mientras las nenas saltaban al elástico o después de educación física mientras retomábamos el aliento entre los frondosos palos borrachos que le dan sombra al patio de abajo.
Eran de esos cuentos que varían en detalles según la temporada; que los de sexto les transmiten a los de primero, y son tan emblemáticos de la escuela como los murciélagos del salón de acto, como los escobazos de Doña Benigna cuando le queríamos robar galletitas de la cocina, como el popular chiflido del portero "Patillo", o como la estatuita de 30 cm de la Virgen de Itatí, que tiene marcado el cuello de aquella vez que la quebraron al empujarla sin querer dentro de su ermita.
-Dejen de molestar, si no ven que está jodiendo nomás con esas pavadas –cerró el asunto la maestra refiriéndose al travieso Gastón.
La escuela que cobijó mi infancia no fue otra que la cabecera del departamento. Pero lo cierto es que mi escuela tiene historia, tradición; y eso nos otorgaba un cierto prestigio, por decirlo de algún modo. No fueron pocas las veces que nos tildaron de "conchetos", especialmente en las competencias interescolares. Junto a la ciento ochenta y cuatro, del popular barrio Centenario, formábamos el Boca-River de esas competencias, siempre sanas, inocentes, de primaria.
En el lugar donde funciona mi escuela estuvo hasta mediado de los años '30 un colegio de mujeres y un convento, es decir, un colegio de monjas. Aceptaban varones pero sólo hasta cierta edad. Gran parte de la "cremme" de aquella época asistió a esa institución, de ahí el "prestigio"... y el chetaje.
Por ejemplo, cuando sucedió aquello de la maldición del padre Fontela, en el '32, dicen que él huyendo de la turba que pretendía lincharlo por su intervención en el conflicto político entre conservadores y... el resto, se refugió en el convento del colegio durante unas horas, para luego continuar el escape junto a dos monaguillos hasta la desembocadura del Aguapey y cruzar a La Cruz en balsa. Dicen que al llegar a la otra orilla se quitó las sandalias y las sacudió, para no llevarse ni siquiera el polvo de aquel pueblo que lo echaba. Esa fue su maldición.
Luego de algunas desavenencias económicas (las familias no aceptaron el aumento de la cuota), las religiosas se retiraron, y la institución pasó a ser una escuela provincial.
Fue en el año '63 cuando por un desperfecto eléctrico la escuela se prendió fuego. Dicen que duró un día el incendio, que todo el pueblo colaboró haciendo cadenas de baldes; por esos tiempos aún no había cuerpo de bomberos en la ciudad.
La escuela siguió funcionando, con una restauración medio "así nomás", hasta principios de los '80 cuando se terminó una reforma completa que le dio su aspecto actual. De aquel majestuoso edificio, de aulas con piso de madera y un hermoso aljibe en el patio de las mujeres (porque para los recreos cada sexo tenía su espacio), sólo subsistió prácticamente intacta la capilla (que le da su particular fachada) ya transformada en salón de actos.
Resulta que con los años, las historias se fueron mezclando, se le fueron adosando nuevos detalles y se fue creando de a poco la leyenda urbana. Así surgió la versión que hoy subsiste en el folklore popular, que dice que las monjas en realidad murieron en aquel afamado incendio. Así también surgió el macabro cuento de que en lo que ahora es el baño de las mujeres, dos monjas perecieron por las llamas. Pero sin embargo, una variante dice que en realidad esas dos monjas quedaron encerradas durante unas vacaciones, ya que el portero cerró la escuela en diciembre y la abrió recién en marzo; allí las encontró a ambas, muertas de forma espantosa, luego de aparentemente haber practicado canibalismo.
Estas y muchísimas historias más, como que de un hueco que hay en uno de los muros del patio de abajo surgía un ente que asesinaba a los bebés de las monjas, o que dentro de los troncos de los palos borrachos estaban los cuerpos de las religiosas, o que el mástil de la bandera en realidad es la tumba de la madre superiora. Dios mío, qué imaginación colectiva.
Gastón, con un año de haber llegado, ya había sabido aprovecharse de las creencias que en la escuela se profesaban. Al otro día ya se estaba riendo de los regaños que le habían dado, de la nota que le llegó a su mamá, y de todo y todos en general, especialmente de las dos chicas que primero le creyeron.
De igual forma, el mito que rodea al último cubículo del baño de las mujeres, que como dije ya existía desde antes, siguió subsistiendo con más o menos fuerza según la época. Había temporadas en que las chicas sólo entraban al baño en casos de fuerza mayor y salían cuanto antes por el pavor que les provocaba la posibilidad de tener un encuentro cercano con los espíritus. En otras temporadas la leyenda perdía vigor y casi nadie la recordaba.
Años más tarde se me ocurrió la idea de que quizás todo aquello nació alguna vez en que una niña se hizo señorita en ese último cubículo del baño. Luego, alguna compañerita encontró... quien sabe lo que encontró... y se encargó de repartir el chisme. Quien sabe, ¿no? Pero cómo desmentir una historia tan arraigada y dispersa a la vez... Aparte, ¿Para qué hacerlo?
Son de esas cosas que no existen, pero que las hay. Igual, hasta lo que sé, Gastón nunca se quejó de que le tiraran las patas. Todavía.


BlackBerry® de Personal, tu mundo en tus manos.

15 agosto 2010

Barrios de Alvear.

Quiero hacer una lista de todos los barrios de Alvear, estos son los que más o menos me acordé. El que conozca los que faltan, por favor me avisa y agregamos.

Creo que la zona de la calle Belgrano en toda su tirada y la calle Marcelino Acuña también, no tienen nombre esos barrios, excepto el Juana Barreyro, pero es de viviendas. ¿Como se llama el barrio al rededor de la plaza San Martín? ¿O el de la zona de la cancha de la Pakí, ¿el del Agua potable...? ¡Y otros tantos! ¿Les ponemos nombre?

Algunos no se si existen pero recuerdo haber escuchado que se los nombre. Si me equivoco en las descripciones o tienen otros datos, me avisan y lo corregimos.

- Centro: Alrededor de la plaza 9 de Julio
- Norte: El antiguo equipo de fútbol del Club Social se llamaba "Barrio Norte", pero el Club está en el Centro. Calculo q este barrio va más o menos desde la calle Hermanos Gómez hasta la Colón/Elizarán.
- Centenario: Lleva este nombre por ser creado en el año del Centenario de la Revolución de Mayo. Se suele incluir en este barrio a muchos otros, por eso es considerado uno de los más grandes y populosos.
- Lagraña: La actual plazoleta Isaco Abitbol se llamaba antes Plazoleta Lagraña (que fue el gobernador que fundó Alvear). Una vez me dijeron que este barrio limitaba al norte con el antiguo tramo de la vía del ferrocarril que iba hasta las Piedreras, o sea, en la esquina de M. Acuña e Isaco Abitbol aproximadamente.
- Juana Barreyro: Viviendas que ocupan la mitad de la manzana compuesta por las calles Belgrano-Cancelo-9 de Julio-Acuña y la cara que da sobre esta última calle en la manzana de enfrente.
- Tumba Frayle: En teoría, el Tumba Frayle (cruce de la vía del ferrocarril y la calle Larrea) sería el límite oeste de este "barrio" con el Mitre Sur.
- Mitre Norte: Estrictamente compuesto por la chacra delimitada por las calles Perú-Panamá-Venezuela-Colectora Norte, pero extendible a toda la zona al norte y oeste de la Ruta 14.
- Mitre Sur: Compuesto por la chacra delimitada por la continuación hacia el sur de las calles Panamá y Venezuela (creo que cambian de nombre) y por Larrea y Colectora Sur.
- Las Ranas: No sé exactamente. Creo que más o menos en la zona de la intersección de las calles Sargento Cabral y Suipacha.
- Machetazo: No sé bien tampoco. Creo que cerca de la Antena de Claro (ex CTI)
- Arroyo Méndez: En realidad es un paraje.
- Igarzabal: También conocido como el Barrio de la Radio (por estar LT21 Radio Municipal Alvear en ese barrio).
- Islas Malvinas: Viviendas ubicadas en la mitad norte de la manzana compuesta por las calles Rodriguez Peña-Sargento Cabral-Maipú-Constitución, donde está la escuela 184, enfrente al Barrio San José.
- San José: Es el de la manzana donde se encuentra el club Centenario (calles Coronel Payba-Constitución-Rodriguez Peña-Sargento Cabral. Fue construido en lo que fue el antiguo Cementerio de Alvear, que funcionó hasta 1902 que se inauguró el actual. Hasta la década del '60 que se construyó este barrio, la manzana era conocida como "la placita" y tenía molinetes en cada esquina.
- Juan Domingo Souza: Se denominó así en el 2008 a la manzana que originalmente se conocía como barrio Varela (entre calles Sargento Cabral-Entre Ríos-Constitución-Santa fé), donde se encuentra la plazoleta Belgrano. Lleva el nombre del reconocido músico, que tiene su casa allí.
- Varela: El nombre se extendió a la zona alrededor del Juan Domingo Souza. Limita con el Centenario.
- Epam: No "Pan". Viene de Esfuerzo Propio, Ayuda Mutua. Hay dos barrios de viviendas del mismo estilo, uno sobre la calle Entre Ríos entre Independencia y Sargento Cabral y otro por calle Buenos Aires entre Sargento Cabral y Constitución.
- Cáritas: Al este de la calle Buenos Aires, entre Larrea (camino al puntón) y Constitución.
- Bajada Vieja: Al oeste de la calle Pellegrini, desde Saavedra hasta Colón más o menos. Lleva este nombre debido a la vieja Bajada de la balsa que cruzaba el Aguapey en la desembocadura de éste en el Uruguay (lugar conocido también como el camping)
- Puerto: Desde el puerto sobre el río Uruguay hasta la calle Ituzaingó o Saavedra (yendo por Pellegrini). La Calle Belgrano al sur se pasa a llamar Coronel Luciano Romero a partir de La Madrid y hasta la aduana.
- 10 de Febrero: Compuesto por todos los barrios de viviendas de la chacra ubicada al oeste de la calle Suipacha, al sur de la cancha San Isidro y al norte de la chacra de Alterach (donde está la cancha de la Pakí)
- Antena: En la zona de la antena transmisora de LT21 al este de la calle Buenos Aires. Hay viviendas también.
- Héctor Oscar Dávila: Viviendas de la manzana ubicada entre las calles Independencia-Sargento Cabral-Santa Fe-Buenos Aires.
- Estación: Se accede por la calle Las Heras.
- La Salida: Al norte del cruce de la vía del ferrocarril en calle Coronel Payba. Tiene las calles Fray Luis Beltrán, Matías Sapiola y Tomás Guido.
- Ejército: Aparte de las viviendas ubicadas en el predio de la Escuela Agrotécnica (del antiguo Regimiento), también el barrio de viviendas al final de la Avenida Ejercito Argentino al este.



BlackBerry® de Personal, tu mundo en tus manos.

29 julio 2010

Última entrega de la saga "cámara rápida".

En realidad este video pensaba no subirlo, pero debido a la repercusión de los anteriores, y a que algunos compoblanos en el exilio solicitaban más lentitud en el recorrido para poder distinguir mejor el paisaje, aquí les dejo este "paseo lento". Está prácticamente a la velocidad original, salvo algunos tramos que fueron marcadamente acelerados dada la densidad de la escena (calles largas sin contenido, caminos de acceso, nada especial).

No espero de ustedes el mayor entusiasmo a la hora de verlo, y entiendo que pueda aburrir un poco (un poco mucho...). Más bien tómenlo como un documento histórico, un registro para el archivo.

A aquellos que hace más de un año que no pisan este suelo, les aseguro que hubo cambios significativos (cordón cuneta, edificios nuevos, etc...), espero que se vean minimamente expuestos aquí.

Párrafo aparte, la selección musical creo que logra reflejar hermosamente los mejores aspectos de nuestro pueblo. También, ¡con los músicos que tenemos!. Los autores elegidos fueron Claudio Sussini, Juan Domingo Souza y su conjunto Tupa Noy, grupo Esencia Orillera, Hugro Trindade, Cholo Aguirre y Chino Recalde, y obviamente, el Patriarca Isaco Abitbol. Pido perdón si no soy del todo específico para referirme a los temas, especialmente en la distinción autor-intérprete. Tan solo busqué de mis álbumes los temas más alvearenses y que los pueda reconocer (nombre del tema, autor, intérprete). Yo de música, poco y nada. Nuevamente, perdón por los datos que seguro se me chispotearon, pero como ya verán, la intención no es onerosa ni nada por el estilo. Quizás los enganches no sean los ideales, pero el contenido de los temas es realmente llegador.

Les recomiendo, para ver este video, que elijan un buen momento de ocio (o alpedismo), puede ser un día de lluvia, una madrugada de sábado en casa... Ustedes sabrán. Son 30 minutos del mejor chamamé alvearense (repito, no sé si bien enganchados, porque no soy ni DJ ni Director de Cine, jeje) acompañado de un recorrido por algunas de las principales arterias de la ciudad.

Se aceptan todo tipo de comentarios, totalmente. Sólo así se pueden ir mejorando los trabajos aquí expuestos.

Un abrazo en la distancia a todos los alvearenses (por nacimiento, opción o adopción) y en general a todos los que pasan por este espacio. Muchas gracias, hasta luego...




© 2010 DIEGO PETRUSZYNSKI

26 julio 2010

Otra entrega de los experimentos en cámara rápida.

Esta vez un poco de ruta. Un viajecito por el tramo viejo de la ruta 14, desde La Salida hasta el empalme con el tramo nuevo, cruzando por Pancho Cué, la capillita de Palmitas y el bañado Santa Ana.


Espero que les guste... Hasta la próxima...


© 2010 DIEGO PETRUSZYNSKI

Seguidores